El Futuro es Wearable. Barreras para su expansión (II/II)

Escrito por el 28 abr, 2014 en Blog, Tendencias Internet | 0 comentarios

El Futuro es Wearable. Barreras para su expansión (II/II)

Como hemos visto en el post anterior, el Futuro es Wearable. O eso parece ahora en 2014. Sin embargo, que sea la revolución de los próximos 5-10 años, o que sea algo que tome más tiempo, dependerá de las barreras inherentes de la tecnología Wearable y el estado de la tecnología actual.

La tecnología Wearable ha de superar cuatro barreras fundamentales a día de hoy:

  1. La integración estética.
  2. Cultura y rechazo social.
  3. Batería
  4. Integración con el Internet de las cosas, o la tecnología dumb

1. La integración estética de los Wearables

Admitámoslo. Para muchos, los Wearables son feos.

Personalmente las Google Glass no me parecen feas. Todo lo contrario. Me parecen modernas con toque futurista. Pero entiendo que haya gente que ese “pegote” (la cámara) y esa patilla que guarda el GPS, disco duro y batería, sean toscos y feos.

Google es consciente de ello. Tanto, que Ray-Ban u Oakley diseñarán y venderán las Google Glass por petición de Google. ¿Conseguirán hacerlas atractivas? ¿Te comprarías unas Google Glass porque pone Ray-Ban en la lente? ¿O comprarías unas Ray-Ban que, vía accesorios, se conviertan en Google Glass?

Samsung Galaxy Gear es todavía feo

El Samsung Galaxy Gear es bastante feo. ¿Y esos tornillos?

Eso sin hablar de los smartwatches. Mi opinión personal es que tanto el Galaxy Gear original de Samsung como el Galaxy Gear 2 son horribles. ¿Qué me decís de esos 4 tornillos rematando un diseño cuadriculado, feo y vasto? Lo siento pero no. Incluso Pebble, que es un concepto de smartwatch más sencillo y estilista peca, bajo mi punto de vista, de feo.

El caso es que, sobre todo en el caso de los relojes, parece que el diseño no será un problema como nos demuestra este concepto de smartwatch de Nissan, reloj integrado con, de momento, sus coches de gama alta.

Y eso por no hablar del iWatch de Apple. Estoy convencido de que, aunque Apple no liderará la Era del Wearable y del Internet de las Cosas, sí será un referente en lo que a temas de diseño respecta.

2. Cultura y rechazo social. El factor geek

Pasa siempre. Por muy acostumbrados que estemos a ellas, las nuevas tecnologías siempre generan temor y rechazo. Rechazo a lo desconocido, resistencia al cambio. Está en la naturaleza humana.
Y los próximos 15 años (de 2015 – 2030) van a suponer un avance en tecnología e integración de las mismas en nuestras vidas, que lo vivido hasta ahora parecerá de chiste.

Cuando Bill Gates profetizó a inicios de los 80 que habría un PC en cada casa, nadie le creía. Sólo él y, en cierto modo también Steve Jobs, lo veían claro. Pero en la primera mitad de los noventa, era muy habitual oír en las empresas asertaciones como esta:

En esta empresa no entra el e-mail y nunca sustituirá al fax

Frikis. Gurús. Gente fuera de la realidad. Era habitual que fueran vistos como bichos raros y nunca realmente se tomara en serio cuando hablaban sobre cómo sería el futuro del día a día laboral. Más o menos como nos miran a los que hablamos del Wearable y del Internet de las Cosas. Ese es el factor geek de la Tecnología Wearable. Se ve o asocia sólo a los frikis, como a este chico que fue asaltado por llevar las Glasses en California (y asociarle a lo que allí llaman la gentrificación)

¿Qué pasa con las Google Glass? En general, que hay rechazo. Curiosamente porque lo primero que dice todo el mundo (que no las conoce) es que es un dispositivo perfecto para espiar y grabar la vida de los demás.
Me entra la risa. Ningún espía iría con una cámara tan flagrante en la cabeza. Un aparato espía es un boli. Un botón. No unas gafas con cámara que cuando graban está encencida la pantalla (cualquiera puede verlo) y que para activar la grabación hay que decir “Ok Google, record a video”. Igualmente, la memoria es limitada, la batería más y, por defecto, las Glasses graban por unos pocos minutos seguidos.

Y a eso hay que añadirle la obsesión de muchos con que les están grabando. ¿Qué interés hay en grabar todo lo que hay a tu alrededor? No hay tiempo material para verlo, editarlo ni, desde luego, pasan tantas cosas interesantes como para tener que estar grabándolo.

3. Batería

A día de hoy, ésta es la principal barrera para la expansión y éxito de la tecnología Wearable. De momento, es la gran asignatura pendiente desde el inicio de la era del smartphone y las Tablets.

Nos hemos acostumbrado a cargar el teléfono una o dos veces, al día. No podemos vivir sin él y aceptamos el peaje, aunque no nos gusta. Probablemente, muchos pensabamos allá por 2010 que en el plazo de 3-5 año esto estaría resuelto, pero seguimos con el mismo problema.
Desde luego, el mundo de las baterías no ha evolucionado como el resto. Parece que el grafeno podría solucionar este problema, pero sólo lo parece. Llevamos años oyendo hablar del grafeno pero los costes de producción del mismo no lo hacen, hoy día, viable.

No parece que el usuario esté dispuesto a tener que recargar una vez al día unas Smart Glass, el Smart Watch o cualquier dispositivo Wearable. Aceptamos pagar el peaje con el móvil. Pero ni uno más.

Una posible solución, con la tecnología actual de las baterías, serían dispositivos Wearables sin pantallas, que reduciría drásticamente el consumo. La tecnología Wearable por tanto tomaría otro camino, que sería el de estar basado en sensores y transmisores usando la pantalla del smartphone para mostrar la información.
Ni es una mala idea ni es algo nuevo. Como ya he comentado muchas veces, la era del Internet de las Cosas y el Wearable Computing podrán hacer del smartphone un accesorio más como hoy es el PC, o podría convertirlo en el mando a distancia de nuestras vidas.

4. Integración con el Internet de las cosas, o la tecnología dumb

El ejemplo es claro. El smartwatch, al menos el de SONY, avisa y vibra cuando está bajo de batería. Incluso si son las 3 de la mañana. Pero, ¿no es un Smart Watch? ¿Qué parte de smart no tiene el reloj?
Si son las 3 de la mañana, ¿no preferirá el usuario esperar a la mañana a cargarlo? Me imagino al poseedor de un SONY Smartwatch frustrado y apagando el dicho reloj a las 3 de la mañana… cuando no estampándolo.

¿Y la jugada de Samsung con el Gear? El primer gear sólo podía emparejarse con el Note 3. ¿Perdón? Primer FAIL. Bien, luego puedes emparejarlo con el resto de dispositivos Samsung… pero ahí está el error de concepto. Al margen de cerrarte el mercado, ¿necesita siempre un smartwatch del smartphone para realmente funcionar? ¿Es eso inteligente o es, por el contrario, ser un dispositivo muy tonto?

Vale que el emparejamiento con el teléfono vía BLE amplíe y mejore las funcionalidades del reloj, pero ¿que sea un dispositivo inútil sin él?

Son sólo dos ejemplos, a los que hay que añadir el escaso elenco de aplicaciones para smartwatches, pero podríamos seguir.

Conclusión

Mi conclusión, a pesar de haberme centrado en este post en las barreras, es que El Futuro es Wearable, y la Resistencia Inútil. El Wearable es parte de esa revolucion paralela del Internet de las Cosas. Y muchas de estas cosas simplemente las llevaremos puestas.

Que estas 4 barreras se solucionen pronto y bien harán que la Tecnología Wearable tenga una adopción y penetración mucho mayor y masiva, similar a la del móvil hace 15 años (o del smartphone hace 7).

Sin embargo, si no se da solución a estas 4 barreras principales, la tecnología Wearable hallará su camino. Tardará más. Será menos masiva en los próximos años. Tomará otros caminos. Pero no hay duda de que todo, absolutamente todo, incluida la ropa que llevemos, estará conectada a Internet, a nuestro cuerpo y/o a nuestro smartphone.

El Futuro es Wearable. La resistencia, inútil.

 

Director de e-commerce, Digital Marketing e Innovación en Parques Reunidos, mente emprendedora, y game changer. Inbound Marketer, SEO, Project leader, profesor de Máster, geek, apasionado de la tecnología, la Revolución Móvil y lo que está por llegar. No hay nada imposible si puedes imaginarlo

Y tú, ¿Qué opinas?

%d personas les gusta esto: